lunes, 6 de febrero de 2012

Quiero que mis botas se llenen de barro para dejar huellas allá donde pase. Descubriré pasadizos secretos, me colaré por callejones oscuros e inventaré en ellos espacios imposibles. Mis manos se hundirán en la arena del desierto y en la nieve del interior. Miraré a través de una lente para buscar lo más grande y lo más diminuto. Examinaré cada partícula que pueda apreciarse, y dejaré que mi cuerpo se someta a todas las fuerzas del universo.

Contaré estrellas apuntando al cielo con un dedo, y coleccionaré monedas de todos los países. Bucearé y me convertiré por un tiempo en pescadora de perlas. Haré ofrendas a mil dioses de mil culturas distintas, siendo consciente de que sólo existe uno. Dejaré que me queme el fuego y el hielo. Sentiré que la lluvia me moja el pelo y eso me recordará que estoy viva.

Recordaré a los grandes, viviendo cada minuto como si no hubiera mañana, y soñando como si fuera a vivir siempre.

Y para cuando todo termine, me conformo con que una persona en el mundo sonría al oír mi nombre.

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