domingo, 27 de noviembre de 2011

Sursum corda

Hoy, algo me ha hecho desenroscar el tintero para de nuevo volver a mi oscuro rincón. No me lo explico, tanto tiempo sin pasar por aquí, y unas palabras han calado en mí como bote salvavidas en este mar de resignación y de costumbre.

Cuando escribo, siento que me desnudo al mundo. Tengo un pequeño espacio en el que nadie me puede alcanzar, a donde no llegan las voces de extraños, únicamente la mía y las que siempre me acompañan. Empiezo a teclear y mis palabras hacen ruido, son auténticas, y solo quien las lee puede conocerme realmente. Porque aquí no disfrazo mis verdades ni intento amoldarme al estereotipo en el que muchos me sitúan. No me importan los prejuicios, sólo cuando me transformo en caracteres y les doy vida en forma de palabras se caen mis túnicas de timidez, seriedad y miedo.

Me tenéis de nuevo como merecéis, como soy y quiero darme al mundo. Así que os ofreceré mi manera de verlo en forma de frases, a veces caóticas, otras contradictorias, otras excesivamente ordenadas. Así funciona mi cabeza y así la seguiréis. Me cansé del olor a rutina.

Esta es para ti, G., porque enfrentas a mis fantasmas.

1 comentario: